Grecia acaba de hacer público, que solo dispone de dinero para atender las pensiones y las nóminas de los funcionarios públicos, hasta el mes que viene (octubre), y solicita la ayuda prometida por la UE con carácter de máxima urgencia.
Semejantes declaraciones no han hecho otra cosa, que sembrar el caos en las bolsas. La española se apunta otra caída de órdago, pues el dinero huye de la renta variable. Los más castigados, como es habitual, han sido los bancos.
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